Por qué debes cantar (aunque sea “malamente”) PARTE III


Los resultados demuestran que los compases musicales pueden aliviar una mente confusa, aumentar la autoidentidad, y mejorar la comunicación. 


Fuente: SocialMusik

Si ya has leído la parte I y la parte II de este artículo, habrás aprendido o confirmado las sospechas de que la música y el canto solo te pueden hacer bien. ¡Y qué bien!

Se ha demostrado que la musicoterapia es una herramienta de gran ayuda en el tratamiento de enfermedades mentales, ya sea ciertos trastornos mentales o enfermedades degenerativas. Pero es que, además, en lo que se refiere a la práctica musical activa, también se ha demostrado que nos ayuda a envejecer mejor. ¿No os habéis preguntado muchas veces como artistas de avanzada edad se ven tan bien sobre el escenario, llenos de vida y tan lúcidos como si siguieran siendo jóvenes? Arrugas y/o canas aparte, se los ve llenos de energía y eso da gusto. (A algunos roqueros se les nota mucho y sorprende cómo siguen haciendo giras y recorriendo el escenario de arriba a abajo).

El aprendizaje musical y la práctica constante, puede frenar los efectos del deterioro cerebral asociado al envejecimiento. Al fin y al cabo, una práctica continuada de un ejercicio cognitivo complejo, como es el estudio musical, mantiene activo el cerebro y ayuda a conservar su plasticidad. Y esto, no se acaba nunca, en condiciones normales ¡el cerebro es plástico de por vida!

¡Extra, extra! La música tiene otro beneficio más: te ayuda a aprender con mayor facilidad nuevos idiomas. ¡Mira! ¡Léelo aquí!

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Así que no se trata solo de empezar, lo importante es encontrarle el gusto y continuar. Encontrar el método (o métodos) y la persona profesional (o profesionales) que te haga amar lo que aprendes. Los resultados se ven muy poquito a poco, así es la música, ¡pero se agradecen tanto cuando los notas!

Por último, os dejo este vídeo en el que el compositor y director de orquesta John Rutter, da su testimonio acerca de las bondades de cantar en un coro. Yo quisiera hacer extensivo su testimonio a tocar en una banda. En definitiva, a ser parte de un grupo de música (coral, instrumental o mixto), donde todos sus componentes tienen un objetivo común: hacer música. Aún persiguiendo la excelencia musical, no es necesario ser el mejor coro o banda, lo importante es el valor social que conlleva esa unión, ese “todos a una” para interpretar una obra musical. Diletantes o profesionales, da igual, son un músicos en armonía, una lección en los tiempos que corren.

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