Ikigai: “La razón de vivir” En tedX málaga (Una experiencia)
mi razón de vivir está en el escenario. pero, ¿Qué es más fácil? ¿actuar para mil personas o para quince? EL MISMO DÍA que participé en tedx málaga, PASÉ DE hacer un monólogo EN UN AUDITORIO inmenso A ACTUAR EN UN PEQUEÑO ESPACIO efímero. ¿QUIERES SABER EN CUÁL DE LOS DOS BOLOS ME PUSE MÁS NERVIOSA? ¿y por qué? ¡SIGUE LEYENDO!
Hubo que dar muchas vueltas, por cosas que no vienen al caso, hasta confirmar mi presencia en TEDx Málaga. Tanto se apuró que no aparecí en el programa. Ni en ningún otro lado. Nadie salvo el equipo me esperaba allí. Así que para el público yo era la… ¡sorpresa! Así quiero guardarlo en mi memoria, que bastante selectiva ha sido siempre para lo malo. Me va tocando hacerme favores emocionales...
Por un lado, llegar cansada de una semana intensa de trabajo favoreció que mi cuerpo no tuviera fuerzas para generar ansiedad. Por otro lado, el equipo de la organización de TEDx Málaga fue impecable en el trato desde que llegué hasta que me fui. Desde la maquilladora hasta el técnico, pasando por las y los voluntarios, la dirección, sin olvidar a mi querida Montse Chinchilla, que fue la que me dio el empujón final y definitivo para que me animara a participar en TEDx. De hecho, fue todo tan fluido y bien desde mi lado de la barrera, que ni me afectó el retraso en el horario que hubo. Yo tenía sí o sí que salir a una hora tope porque tenía otro bolo, por suerte no lejos del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, que fue donde se celebró el evento. Así que recalcularon puestos y salí al escenario para darlo todo, jugando a estar desubicada, que iba muy al pelo dadas las circunstancias. “¡Hala, pues todo tuyo!”- me dijo Clara Luque con toda la gracia.
Y allí me quedé yo, frente a un auditorio lleno de gente, unas mil personas, que seguramente se estaban preguntando quién carajo era yo y qué venía a hacer o a decir allí, pues por más que miraran el programa no hallaban respuesta. El factor sorpresa generó una intriga que duró un par de minutos, una curiosidad queda, una expectación silenciosa hasta que unas primeras carcajadas hicieron que se dieran cuenta de que lo mío era la comedia.
Los eventos TEDx se caracterizan por incluir charlas y actuaciones de “ideas que vale la pena difundir”, donde se comparten experiencias y conocimientos interesantes. El concepto en el que se enmarcaba esta edición de Málaga era el IKIGAI, una palabra japonesa que se refiere a “la razón de vivir”. Yo tuve muy claro desde el principio que quería hacer el comienzo de mi monólogo “Mujer encaja, jaja” donde hablo, desde la autoficción (pero no muy ficción) del largo camino que tuve que recorrer, lo mucho que me tuve que perder y las incontables veces que me sentí desubicada hasta llegar a encontrar mi razón de ser.
Cerré el monólogo con mi última composición: “La UBICANCIÓN”. Un juego de palabras entre ubicación y canción que destaca la importancia de escuchar y seguir esa brújula interior que tenemos y que nos marca un camino y un ritmo regidos por la intuición. Una facultad que, aunque a priori parece carente de lógica, nos dota de la capacidad de comprender situaciones y tomar decisiones instantáneamente sin que rija la, a veces tan estricta, mente racional.
¿quieres ver la actuación completa? ¡pincha en el vídeo que te enlazo abajo!
Lo sé, la miniatura engaña. Jajaja. ¿Has visto el vídeo? ¿Me ves pasándolo mal? No, ¿verdad? ¿Sabes por qué? ¡Porque me lo estaba pasando de miedo! No voy a decir que tantísima gente no me resultara imponente, lo era ¡ y mucho! Pero fue precisamente esa energía la que me hizo redoblar mis esfuerzos en hacer reír. Me permitió focalizar y concentrarme en el texto y en el acting, pero sobre todo, me hizo disfrutar al máximo. Ahí debía estar generando dopamina para tres vidas.
Así pues, estoy más que agradecida por haber estado allí y haber compartido, aunque fuera breve, un momento tan intenso y emocionante con el público. Porque es muy, muy, muy emocionante ver que tanta gente se levanta y te aplaude, se ríe y canta contigo como respuesta, supongo, al buen rato que pasaron.
Aún ensimismada y con las lágrimas saltadas de la emoción, tuve que salir corriendo hacia el otro bolo nada más terminar. Caminaba rápido hacia el coche, sin creer lo que me había pasado, mandando mensajes a mi madre. Eso sí, ya iba bien maquillada, así que con tiempo ganado. Llego a un lugar tratado con mucho gusto y cariño. Unos anfitriones de excepción: Manu y Analía que me trataron como a una reina. Un espacio efímero. Un pequeño escenario. Luces y acción. ¿El giro de guion? Efectivamente. ¡Me puse mucho más nerviosa actuando para quince personas! Así que la sorpresa ahora era para mí. El escenario es así, siempre te tiene alguna guardada y eso es lo magnífico de esto. Lo más bonito de todo es que al final tuve la oportunidad de hablar con la gente que había venido y les conté todo esto, el maremágnum de emociones que había experimentado durante el día, la dificultad de hacer reír y de emocionar tanto en el gran y como en el pequeño formato. Toda una aventura. Mi aventura. La razón de mi existir.
¡Gracias! ¡Seguimos!